La trata de personas es una forma de esclavitud (principalmente sexual o laboral) mediante el secuestro, el engaño o la violencia.

Las  víctimas  de  trata  suelen  ser reclutadas mediante  engaños  (tales como  falsas  ofertas  de  trabajo, u  ofertas  donde  no  se  aclaran  las condiciones en que se realizará el trabajo) trasladadas hasta el lugar donde serán explotadas.


En  los  lugares  de  explotación,  las  víctimas  son retenidas  por  sus captores mediante amenazas, deudas, mentiras, coacción o violencia y obligadas a prostituirse o trabajar en condiciones infrahumanas.

 

La trata y tráfico de personas es considerada como el tercer negocio más rentable y no sólo en territorio boliviano, sino a escala mundial, después del tráfico de armas y el narcotráfico, según los reportes de la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito, la trata y tráfico se ha convertido en un botín que da ganancias con el uso del cuerpo como materia prima y principalmente la venta del sexo como producto.